|
Esta obra pertenece al pintor español Francisco de Zurbarán.
Desde su juventud, Zurbarán perteneció a la escuela
sevillana. A partir de 1617 trabaja como artista independiente.
Entre sus imágenes típicas podemos incluir secuencias
de frayles, santos y vírgenes a quienes se les capta
en momentos de gestos y expresiones sugerentes. En 1634 se mudó
a España gracias a la invitación de Velázquez.
Pinta para la corte de El Buen Retiro, pero sólo por
unos meses. Vuelve a Sevilla para continuar con sus obras religiosas.
Su fama fue aplacada por la de Murillo. Zurbarán muere
solitario en 1664.
La aparición del apóstol San Pedro a San Pedro
Nolasco.
|