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Juan de Arguijo (1567-1623)
A Faetón
Pudo quitarte el nuevo atrevimiento,
bello hijo del Sol, la dulce vida;
la memoria no pudo, que extendida
dejó la fama de tan alto intento.
Glorioso aunque infelice pensamiento
desculpó la carrera mal regida;
y del paterno carro la caída
subió tu nombre a más ilustre asiento.
En tal demanda al mundo aseguraste
que de Apolo eras hijo, pues pudiste
alcanzar dél la empresa a que spiraste.
Término ponga a su lamento triste
Climene, si la gloria que ganaste
excede al bien que por osar perdiste.
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Esta versión de "La caída de Faetón"
es un detalle del cuadro de Jan van Eyck que se encuentra en
el Museo Nacional del Prado.
De: Los hijos del sol, Faetón, I. (Calderón
de la Barca)
Faetón:
¡Valedme, cielos! que es
de vuestros claustros desdoro
que a ellos los celos se atrevan,
o perdonadme si rompo
de la carrera la línea,
alterando el roden todo
del día; que he de seguirla,
o morir en su socorro.
Mas, ¿qué es esto? Los caballos
desbocados y furiosos,
viéndose abatir al suelo,
soberbios extrañan otro
nuevo camino... Y no, ¡ay triste!,
en esto resulta solo
el desmán, sino en que ya
la cercanía del solio
de la ardiente luz de tantos
desmandados rayos rojos
montes y mares abrasa.
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